viernes, 4 de marzo de 2011

Trágica basura de una mente con indigestión

Ella era muy bella, tan bella que lograba que la misma Luna se pusiera celosa; mucho la buscaban pero su corazón sólo le pertenecia a El, su amado.
Ambos eran increíblemente felices, su amor era lo mas sagrado y puro que pudo haber existido en sus vidas, no podían estar separados el uno del otro, y si debian, por cualquier razón, sus corazones dejaban de palpitar, su pulso desaparecía y eran solo cadáveres vivientes, la vida no les regresaba hasta que sus manos volviesen a tocarse, hasta que sus corazones se volvieran uno solo y el uno respirara el aire del otro, como una sola persona, un solo ente, el cual, vivía literalmente de amor.

Ella era una persona muy agradable, risueña y enérgica, pero aveces, por una razón desconocida perdía la cordura, esto sucedía raramente pero El lejos de asustarse e irse, se apegaba mas a ella, aunque le arañara, aunque le mordiera y le empujara gritando que deseaba estar sola; Quizás, cuando le daban aquellos ataques era porque sus demonios internos lograban escapar de su baúl, allá muy dentro de su mente, en lo mas recógnito del lado sombrío de su alma; estos episodios duraban solo unos cuantos días, luego ella volvía a convertirse en aquella hermosa princesa, de la cual El estaba tan enamorado, todo volvía a tornarse en tonos rosados.

Un día, El no estaba a su lado, y Ella intentaba mantener a sus demonios dentro, pero podia sentir como le desgarraban las entrañas, no soportaría mucho, estaba asustada porque su mirada estaba plantada en aquella navaja, matenia sus brazos entelazados y las manos escondidas pero estas parecian querer moverse solas y tomarla; Alguien entra a su habitación sin previo aviso, gritaba molesto, algo sin mucha importancia le señalaba, Ella no pudo mas y aquellos entes oscuros salieron y apoderaron de sus pensamientos y actos, tomó la navaja y sólo hizo un corte, la persona cayó.

La bata blanca no opaca en lo absoluto su belleza, como El siempre le decía: Te ves bella como y con lo que sea.
Pasa el tiempo y Ella lo extraña tanto, El igual, Ella se pregunta si la habrá olvidado, sufre noche tras noche, El le hace demasiada falta, su corazón no latirá hasta que de nuevo se haga uno con el de El.
El, por su parte, la espera día tras día, bajo el balcón enrejado, el cuello ya lo tiene adolorido puesto que su mirada solo apunta hacia arriba, esperando, ver aunquesea pasar la silueta de su princesa, sabe que la reconocería de inmediato como también sabe que algún día volverá a verla, quizás no en esta vida, pero si en la otra.
Ambos hicieron una promesa, el que falleciese primero, esperaría, aguardaría al otro, en aquel "mas allá" para recibirle y estar juntos, como siempre, como en vida y como en la muerte.

Azul.

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