Si tiemblas de coraje al ver ó saber de una injusticia, si ardes de rabia cuando burlan a tu pueblo día con día, si desfalleces de tristeza al ver que es tu misma gente, ¡cegada! ¡idiotizada!, la que aplaude y acepta esas burlas... Si sientes que podrías dar la vida, literalmente, ¡luchando por la libertad, por la justicia y la igualdad!, si por más que lo piensas, no te explicas como pueden existir personas tan desalmadas y tan agenas al dolor de las personas, si no puedes dar una conclusión lógica a su afán de causar daño, pobreza y perdición con tal de ellos vivir como reyes... Si sientes esos "golpes" de aire en tus pulmones, por la emoción de reunirte con otros que sienten y piensan igual que tu, y que juntos, convertidos, fusionados en un solo ente, marchan en pos de los más deseados ideales, ¡si sientes la sangre hervir cuando gritas al mundo las injusticias que se han estado escondiendo por tanto tiempo pero que ahora son incontenibles y salen cual bestia torturada y enjaulada!, ¡si puedes sentir la tierra temblar bajo los pasos de todos y sabes, tienes la certeza de que también tiemblan las conciencias y pensamientos de los dormidos, de los cegados, de los amordazados, de los miedosos, de toda tu raza! Si deseaste tener más bocas, más pulmones, más gargantas para gritar aún más fuerte, todos juntos, al unísono, el rugido incallable del pueblo lastimado, ultrajado, dolido y atormentado... Si sabes muy dentro de tí que las cosas PUEDEN cambiar si se lucha sin descanso por ello... si haces caso omiso a los comentarios pesimistas y negativos de los pobres que ya han perdido su pasión por luchar, que se han cortado las alas así mismos... si sueñas todos los días que a tu gente ya no se le lastima más, ya no se le engaña más... y si harías ó harás lo que fuera porque ese sueño se haga realidad... Entonces amigo(a) mío(a), hermano(a) mío(a), siéntete orgulloso de haber nacido con un trocito del espíritu de aquellos antepasados que murieron por su ideales, que murieron sin haber visto su sueño hecho realidad... y más aún, defiende tal honor. Gracias.
Azul Linares Castañón.
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